El lugar en donde nuestro potencial espiritual y terrenal se unen. Este es el cuarto chakra, el Anahata Chakra.

Se encuentra a la mitad de nuestro pecho, en donde los tres chakras terrenales Muladhara, Svadhisthana y Manipura; se encuentran con los tres espirituales Vishuddha, Ajna y Sahasrara.

Los chakras son fuentes inmedibles de energía. Cuando los abrimos, pueden liberar nuestro máximo potencial y alinearnos espiritual, mental y físicamente.

Los chakras están ubicados a lo largo de nuestra columna vertebral. Desde el inicio, en nuestro coxis, hasta la coronilla de la cabeza. Son visualizados como espirales que brillan por el Prana que contienen, que es la energía vital.

Cada uno de los chakras tiene una función específica y actúa de una manera determinada. Anahata se encuentra en el canal central de la espina, cerca del corazón. Y se relaciona con nuestra capacidad de amar y ser amados, con la amabilidad, el desapego, el balance, la calma y la serenidad.

Este chakra es representado por una flor de loto con doce pétalos. En el centro tiene un área de humo en donde dos triángulos se intersectan. Éstos representan la unión entre lo femenino y lo masculino. Específicamente, el Ser Supremo o Conciencia Universal (llamado Purusha) y la Madre Naturaleza (Prakriti). Lo divino y lo terrenal.

Su color es el verde. Al rodearnos de este color -además de otras prácticas- ayudamos a nuestro Anahata chakra a abrirse. De esta manera podemos vivir más felices, rodeados de amor y en paz con nosotros mismo y otros seres.

Namaste.

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